Cantabria abastece de agua potable y de redes de saneamiento a dos comunidades palestinas en Cisjordania

Más de 2.000 personas se benefician de este proyecto que busca contrarrestar las “violaciones de derechos” que “soportan” por parte de los israelíes.

José Carlos Ceballos, delegado de la Asamblea de Cooperación por la Paz en Cantabria, explica que sin la ayuda de la UE, Palestina “podría colapsar”.

Fuente: eldiario.es

Nablus y Salfit son dos gobernorados -algo así como provincias- de Cisjordania especialmente afectados por la ocupación israelí. Después de la negativa estadounidense a continuar ayudando al pueblo palestino a través de la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados, parece que la ayuda europea cobrará aún más importancia.

“Trump ha eliminado completamente su contribución de 300 millones de dólares de Estados Unidos a la UNRWA, y esto hace más necesario que nunca que la Unión Europea de un paso adelante y cubra el espacio político que deja EEUU por que si no la situación en Palestina, especialmente en Gaza, podría colapsar”, afirma José Carlos Ceballos, delegado de la Asamblea de Cooperación por la Paz en Cantabria (ACPP).

El Gobierno de Cantabria, dentro de su programa de cooperación al desarrollo, decidió comenzar a colaborar con esta organización que presta ayuda, entre otros muchos sitios, a Palestina. La colaboración ha copado una de las necesidades más importantes de estas zonas: el agua. Y es que lo que en el ‘primer mundo’ es algo natural y de lo que se dispone sin problema, en estos lugares con índices tan bajos de precipitación la búsqueda de agua supone “un verdadero drama”.
Pero gracias a este proyecto, desde 2017 cerca de 2.000 personas disponen de la comunidad escolar de cuatro colegios de Nablus disponen de un suministro seguro de agua potable. “Se ha aumentado la disponibilidad de agua en el entorno de las escuelas en más de un 40%. Además, más de mil personas han recibido formación acerca de saneamiento, higiene o el mantenimiento de las nuevas instalaciones de agua”, argumenta el delegado de la ACPP.

Desde el año 2016, el entorno de tres colegios en Cisjordania tiene acceso a agua potable

Desde que se llevó a cabo esta iniciativa se ha notado una mejora en la higiene y una reducción de los gastos destinados a este bien. “Con ese dinero que les sobra -ahora pagan un 35% menos- se están dedicando a mejorar las escuelas. Es un proyecto integral porque esta mejora al final lleva a una mejora de la comunidad educativa, lo que a su vez lleva a poner un granito de arena en el futuro de estos chicos y chicas”, afirman desde ACPP.
Por otro lado, Salfit es el lugar donde se concentra la mayor parte de la población del gobernorado, por lo que el problema del agua aumenta exponencialmente. Además de eso, entre el 35 y el 40% de las viviendas no están conectadas a una red de saneamiento. “Se utiliza el agua contaminada también para regar cultivos, lo que aumenta la posibilidad de enfermedades infecciosas, con el consiguiente riesgo de deshidrataciones, especialmente en menores… “, sostiene Ceballos.
“En este proyecto del Gobierno de Cantabria estamos conectando casas a la red de saneamiento y cubriendo parte ese porcentaje de hogares que no lo tiene. Así estamos consiguiendo que esos residuos sin control vayan a un sistema de saneamiento”, explica el cooperante.
Pero claro, para hablar de la situación del agua en Cisjordania hay que colocarse en el contexto. Según la Organización Mundial de la Salud se necesitan 100 litros de agua al día por persona, pero en esta zona se reciben de media “unos 80 litros por cabeza” que tienen que servir para cubrir las necesidades vitales -beber, cocinar para comer y mantener la higiene-, además de utilizarse para regar y para el ganado.

“En contraposición a esta escasez estamos hablando de que los colonos de los asentamientos ilegales de la zona disponen de media de seis veces más de agua”, apela Ceballos. “La empresa israelí del agua, Mekorot, capta agua de acuíferos en territorio palestino, la procesa y distribuye a su criterio, y después vende de vuelta una parte de ese mismo agua a los palestinos a precios muy elevados”, defiende. Y es que la realidad de la venta de este ‘preciado’ líquido, es que puede llegar a suponer hasta el 40% de los ingresos mensuales de una familia beduína con pocos recursos del Valle del Jordán. Solo en agua.
Problemas con la ocupación israelí
El cooperante de ACPP asegura que “no son iniciativas sencillas” porque la ocupación israelí “marca toda la vida en Palestina” y dificulta “intencionadamente” cualquier tipo de intervención humanitaria, “incluso algo tan básico como el acceso al agua”, comenta Ceballos. “Es una situación muy compleja sobre todo en lo que se califica como Área C, que hace que las comunidades palestinas vean totalmente limitado su desarrollo y su día a día”, reconoce.
“Las demoliciones de casas y estructuras, especialmente las dedicadas al agua, están a la orden del día porque consideran que según la ley israelí son ilegales, aunque lo que es ilegal es la ocupación y las ONG trabajamos totalmente de acuerdo a la legalidad internacional, europea y española, así como el derecho humanitario”, lamenta Ceballos.

Pero la “imperiosa necesidad” de agua en la zona convenció al Gobierno de Cantabria y a la ONG para construir una red de saneamiento en Salfit y también para implantar dos cisternas que garantizasen el uso de agua potable en Nablus. “Gestos como los de la Administración cántabra dicen mucho, porque quieras o no, es una forma de posicionarse en un conflicto en el que hay un pueblo cuyos derechos humanos y civiles están siendo violados constantemente desde hace décadas”, subraya Ceballos.
Según los últimos acontecimientos, parece que el conflicto palestino-israelí está cobrando cada vez mayor importancia, y tal y como explica este cooperante “lo que no mejora, empeora”, por lo que cada vez el abuso resulta “mayor”. “No es quizás un genocidio al estilo del de la antigua Yugoslavia -a pesar de que hay un número intolerable de víctimas-, pero sí hay un intento de genocidio cultural y de eliminación de las comunidades palestinas de sus propios territorios que se hace, o bien con órdenes expresas de expulsión, exilio y demolición ejecutadas por el ejército, o bien por el estrangulamiento de la propia economía y el futuro desarrollo de la población palestina, lo que hace cada vez más difícil su resiliencia”, reseña.

Y añade: “Hay violencia de muchos tipos, no solo está la física sino también las constantes humillaciones y el hacer imposible su futuro, lo que se traduce en someter a la población palestina a una presión psicológica tal, que termina teniendo consecuencias. Y terreno que dejan vacío, es terreno ocupado por ellos”, comenta el cooperante y reafirma que la desertificación y la restricción de acceso al agua se está utilizando como un arma de ocupación.
Educación
Desde el principio, uno de los objetivos que se buscó fue sensibilizar con perspectiva de género a la población sobre el uso de estas instalaciones. “El acceso equitativo no sólo consiste en que ambos sexos tengan acceso a esta agua, sino ir más allá, contribuir a romper roles de género y tener especial sensibilidad a las necesidades de las niñas y las mujeres. Por ejemplo, el acceso a instalaciones de saneamiento en unas adecuadas condiciones de intimidad es mucho más importante en su caso que en el de los hombres y niños, y de no ser así es muy posible que, a pesar de construir la instalación, no sea usada si no se garantiza este punto”, afirma el cooperante.
“No hablamos solamente de lo que necesita una mujer, sino de que haya una concienciación conjunta de la comunidad sobre los derechos de la mujer porque a la hora de la verdad, aun teniendo el mismo acceso a la higiene entre hombres y mujeres, una mujer no se va a desnudar delante de un hombre”, recalca el portavoz de ACPP.

Para Ceballos, el modo de actuación que debemos seguir está marcado. “Desde la sociedad civil tenemos que continuar sensibilizando y apoyando a instituciones como el Gobierno de Cantabria para que pueda seguir manteniendo esa política con Palestina a través de las ONG”, indica. “Es muy de agradecer que el Gobierno haya recuperado la política de cooperación de la que prescindió durante cuatro años, es un ejemplo que no tenga miedo de defender los derechos en zonas políticamente complejas”, expresa.
Pero eso no impide al delegado de la Asamblea de Cooperación por la Paz en Cantabria terminar de explicar la situación del lugar donde ha vivido y donde planea volver. “Estamos hablando de un pueblo palestino que cada vez siente más hastío y desesperanza por no llegar a una solución”, detalla. “En Palestina resulta imposible hablar de cualquier cosa sin hablar de política y de ocupación, y eso tiene que cambiar, tenemos una responsabilidad enorme en la Unión Europea para que se llegue a una solución justa y dialogada y que garantice la creación de un Estado palestino viable y que conviva en paz con sus vecinos”, considera el cooperante.
“Estamos hablando de un país en el que en torno al 50% de las personas tienen educación universitaria, una de las tasas más elevadas del mundo, y eso teniendo en cuenta la situación que sufren cada día. Sin duda son un pueblo excepcional y que no sólo tiene derecho, sino que merece ser apoyado. “, concluye.

X