Cantabria destinará este año 1,5 millones a proyectos de cooperación para el desarrollo

Fuente: EUROPA PRESS

La Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria destinará este año más de un millón y medio -en concreto, 1.525.000 euros- para ayudas a proyectos de cooperación al desarrollo, que suponen 100.000 euros más que el pasado ejercicio, es decir, que esta inversión crece un 8 por ciento, por encima del 2,3% de media del departamento.

La convocatoria pública de cofinanciación en régimen competitivo, se publica este jueves, 3 de enero, en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC). El objetivo de las mismas es apoyar la labor de las distintas ONGD para impulsar y hacer realidad proyectos que «promueven un desarrollo humano sostenible a nivel mundial, sin dejar a nadie atrás». Estas ayudas subvencionarán proyectos que integren de manera «interdependiente y transversal» el enfoque de derechos, equidad y empoderamiento de las mujeres, así como la sostenibilidad medioambiental, todos ellos principios y objetivos incluidos en el II Plan Director de Cooperación al Desarrollo de la Comunidad Autónoma de Cantabria 2018-2021.

Este año las prioridades geográficas se centran en los siguientes países y ámbitos territoriales: Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Haití, República Dominicana, Cuba, República Árabe Saharaui Democrática, Palestina, Marruecos y en aquellos países del África Subsahariana en los que la entidad solicitante haya centrado su trabajo en los últimos tres años.

Las ONG interesadas podrán presentar su instancia en un plazo de 20 días hábiles a partir de este jueves, es decir hasta el 31 de enero.

EJES DE LOS PROYECTOS

En cuanto a los ejes fundamentales de acción a los que se destinan estas subvenciones, destacan las personas como titulares de derechos, que pone especial atención a los de las mujeres y la infancia, bajo un prisma que garantice el acceso a los servicios públicos y bienes básicos como son la salud, la mejora de infraestructuras y gestión de agua, además de la prestación de servicios de protección social a los grupos más vulnerables como son los refugiados por conflictos bélicos o migrantes por efectos climáticos. Otro de los pilares a los que se destinan estas ayudas es a la financiación de proyectos que contemplen la gobernanza democrática y los derechos humanos, así como el fortalecimiento de la sociedad civil en una cultura de paz y justicia social. Con él se busca apoyar la transformación de estructuras comunitarias e instituciones públicas para su democratización, transparencia y eficacia, desde una cultura de la paz y el diálogo, además de promover la defensa de los derechos humanos desde la participación de las organizaciones locales y comunitarias generando una conciencia solidaria en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. El tercer eje es el dirigido al desarrollo económico y social sostenible en condiciones de igualdad entre mujeres y hombres y en armonía con la naturaleza, que procure garantizar la soberanía alimentaria y apoyar el derecho a la vivienda digna y accesible, así como la mejora de los servicios básicos en asentamientos poblacionales urbanos y rurales. Por último, las ayudas se enfocarán a financiar actuaciones que tengan por objetivo las prioridades medioambientales, dirigidas a satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras, así como a fomentar la protección del medioambiente, la gestión y uso del agua, el consumo responsable y la producción sostenible con medidas para hacer frente al cambio climático.

En palabras del consejero «Estas cifras son una expresión clara de la voluntad política del Ejecutivo regional: hacer cooperación es uno de nuestros ejes de actuación, y además constituye también un fiel reflejo del compromiso y el carácter solidario que siempre ha demostrado la ciudadanía de esta región cuando se les ha requerido ayudas para las distintas causas». Según Fernández Mañanes los desequilibrios entre países y regiones, entre sociedades y dentro de sociedades, «son parte de los retos que sólo podemos afrontar conjuntamente». Para ello, el consejero ha apostado por rediseñar las bases de las sociedades «rescatando valores éticos y políticos democráticos, como fundamentos del pacto social y de convivencia pacífica, para conseguir no sólo la erradicación de la pobreza en los países en vías de desarrollo, sino también para la lucha contra las diferentes formas de exclusión social que existen, y a menudo crecen en el seno de las sociedades desarrolladas».

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