El informe Global Hunger Index 2021 y Ayuda en Acción alertan del retroceso para lograr el hambre cero en 2030

  • Entre las principales causas se encuentran los conflictos violentos y prolongados, los efectos adversos del cambio climático y las consecuencias de la pandemia de COVID-19.
  • Un país, Somalia, padece un nivel de hambre extremadamente alarmante, 5 tienen niveles de hambre alarmantes –Chad, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Madagascar y Yemen– y 31 países tienen niveles de hambre graves.
  • Los programas de desarrollo y de lucha contra la pobreza y la exclusión siguen estando entre las mejores herramientas para evitar o, al menos, mitigar, algunos conflictos, y por supuesto, el hambre”, asegura Alberto Casado, director de incidencia de Ayuda en Acción, organización que difunde el informe en España.

Al ritmo actual, la comunidad internacional no alcanzará el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (ODS 2) de hambre cero en 2030, en concreto, 47 países no lo lograrán. Así lo asegura la edición 2021 del informe Global Hunger Index que publica anualmente, en el marco del Día Mundial de la Alimentación, la plataforma europea de ONG Alliance 2015 de la que forma parte Ayuda en Acción.

Los tres principales factores que determinan el hambre en la actualidad son los conflictos violentos, los efectos adversos del cambio climático y las consecuencias de la pandemia de COVID-19; tres C que amenazan con eliminar cualquier progreso que se haya hecho contra el hambre en los últimos años. De hecho, la edición del Global Hunger Index 2021 analiza el impacto directo de los conflictos en el hambre, ya que afectan a todos los aspectos que integran los sistemas alimentarios, desde la producción, la cosecha, la transformación y el transporte de alimentos, hasta su financiación, comercialización y consumo.

Pero el hambre no es solo una consecuencia directa de los conflictos, sino que también aparece como causa de algunos de ellos. La lucha por el control de los recursos naturales que permiten la producción de alimentos (acceso al agua, a tierras fértiles, acceso al mar, etc.) es, en algunas ocasiones, el germen de los conflictos. En otras ocasiones, las tensiones generadas por el hambre que sufren grupos numerosos de población son el detonante que puede generarlo.

De ahí la importancia de los programas de desarrollo y de lucha contra la pobreza y la exclusión que siguen estando entre las mejores herramientas para evitar o, al menos, mitigar, algunos conflictos, y por supuesto, el hambre”, tal y como afirma Alberto Casado, director de incidencia de Ayuda en Acción, organización que difunde el informe en España.

Las categorías del hambre que se miden en el GHI, analizando tres indicadores globales de salud –la subalimentación (pobre ingesta calórica), la desnutrición infantil (crónica y aguda) y la mortalidad infantil–, señalan que 50 países continúan con niveles de hambre catalogados entre serioalarmante y extremadamente alarmante.

Un país, Somalia, padece un nivel de hambre extremadamente alarmante, 5 tienen niveles de hambre alarmantes –Chad, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Madagascar y Yemen– y 31 países tienen niveles de hambre graves. Algunos de estos países, como Madagascar, la RCA y la RDC vienen empeorando sus niveles de hambre desde 2012, pero no son los únicos. Ecuador, Leshoto, Malaysia, Omán, Sudáfrica o Venezuela también están en esta situación de retroceso frente a los índices de hace más de 10 años.

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