LA VENTA DE TIERRAS Y LA ESPECULACIÓN DISPARAN EL HAMBRE EN ÁFRICA

En menos de un mes se cumplirán seis meses desde que la ONU declarara la hambruna en el Cuerno de África. La peor sequía en la región en los últimos 60 años y el correspondiente incremento en el precio de los alimentos, que en algunos cereales llegó a ser de más del 150% en un año y medio, son explicaciones recurrentes de la situación. “Sin embargo, la carencia de precipitaciones puede ser un factor desencadenante de una hambruna pero raramente supone una causa estructural”, asegura Amador Gómez, director técnico de Acción Contra el Hambre. ¿Cuáles son entonces las verdaderas causas?

Gómez señala a “la agricultura poco productiva o la falta de políticas decididas para hacer valer el derecho a la alimentación”. Otros, como el relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier De Schutter, apuntan directamente a los mercados y la especulación de la tierra. “La lógica de la oferta y la demanda desempeñan un papel importante en la generación de la crisis de alimentos, pero ese argumento no basta para explicar los aumentos y la volatilidad de los precios”, explica De Schutter a Público.

“No es probable que un grupo de personas adquiriese repentinamente el gusto por consumir grandes cantidades de productos lácteos, haciendo que su precio aumentase en un 157% entre 2006 y noviembre de 2007, para perderlo después a partir de julio de 2008, haciendo que los precios comenzasen a caer de nuevo Los signos indican que una parte considerable del pico de los precios se ha debido a la aparición de una burbuja especulativa”, denuncia.

El relator menciona la venta de cada vez más grandes extensiones de tierras de países subdesarrollados en manos de compañías privadas, que en no pocas ocasiones venden sus cosechas íntegramente fuera del país a pesar de que “en virtud del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales todos los estados están obligados a garantizar que toda persona que se encuentre bajo su jurisdicción tenga acceso al mínimo de alimentos esenciales para protegerla contra el hambre”.

Según detalla De Schutter, “estudios de Oxfam y Land Matrick Partnership indican que desde 2000 fueron negociados unos 2.100 acuerdos que afectaban a 227 millones de hectáreas de tierra, el equivalente a la totalidad de Europa del Este”, apostilla. La conclusión: “Está creciendo el número de inversionistas privados, fondos de inversión incluidos, que invierten en la agricultura y especulan con tierras agrícolas”, asegura.

Físicos y financieros

De Schutter distingue dos tipos de especulación y ambos azotan África. “Por un lado, los mercados físicos y, por otro, los financieros”. Respecto al primer tipo, “como la disponibilidad de comida es a veces un problema, los comerciantes locales acaparan la producción para que los precios suban y entonces vender”, explica.

Desde Acción contra el Hambre, Amador Gómez advierte de que eso ocurre entre Nigeria y Níger: “El primero describe le compra al segundo parte de su producción y espera a que Níger agote sus reservas para que el precio suba y volver a exportar el mismo producto más caro”.

En cuanto a los mercados financieros, De Schutter detalla: “Las tenencias de fondos indexados de productos básicos (es decir, fondos ligados a la rentabilidad de alimentos básicos) crecieron desde 13.000 millones de dólares en 2003 hasta 317.000 millones en 2008”, cuando explotó la burbuja inmobiliaria. “La FAO observa que sólo el 2% de los contratos de futuros (especialmente la compra de cosechas futuras) concluyen con la entrega del producto en cuestión”, añade el relator. El resultado es evidente: “No es que los cambios de los precios de los alimentos reflejen los movimientos de la oferta o la demanda, sino que están impulsados por una especulación”, denuncia.

Tres soluciones

De Schutter aboga por tres soluciones: sacar los productos alimenticios de la especulación de las bolsas, establecer reservar mundiales de alimentos, que actualmente son muy escasas, y reforzar el derecho internacional a la alimentación “regulando mejor los acuerdos de adquisiciones o arrendamientos de tierra a gran escala”.

Este reto tiene un marco geográfico: “Puesto que el 95% de las tierras de cultivo de Asia ya se han utilizado apunta la mayoría de la demanda de tierras cultivables se concentrará en el futuro en América Latina y África”. Precisamente los países más pobres y más vulnerables.

Verificado por MonsterInsights