Presupuestos generales del Estado 2024: el momento de la cooperación

Comienza la construcción de los presupuestos generales del Estado y recordamos el deber de fortalecer una política crucial para responder a los retos mundiales que afrontamos.


España mantiene niveles muy bajos en comparación con los países europeos. Los fondos ejecutados en 2022 sitúan el porcentaje de RNB dedicado a cooperación en un 0,3%, frente a la media europea del 0,59%.


La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo debe ser reforzada con recursos económicos y humanos con el fin de fortalecer sus capacidades y garantizar una reforma que le permita ser el verdadero pilar del sistema.


La aprobación de la Ley de Cooperación por la inmensa mayoría de los partidos políticos marca el camino. También el acuerdo que firmaron antes de las elecciones y que les obliga a robustecer esta política públic.


La situación mundial actual exige un compromiso firme con políticas, como la cooperación, que contribuyen a garantizar los derechos humanos y a proteger el planeta. La mayoría de los partidos así lo entienden y, por ello, se comprometieron a fortalecer esta política pública. Tal compromiso les obliga a garantizar el desarrollo normativo e institucional del sistema, a aprobar un nuevo Plan Director y a que los presupuestos crezcan hasta alcanzar el 0,7% en 2030.

Ahora es el momento de pasar de las palabras a los hechos: los presupuestos generales del Estado para 2024 serán claves para demostrar si ese compromiso es real; sin ese respaldo presupuestario, la reforma y la propia política de cooperación quedarían en papel mojado.

Los primeros presupuestos de la legislatura

España defiende en sus discursos los valores de la cooperación: los derechos humanos, la justicia global, la ayuda humanitaria, la protección del planeta o la igualdad de la mano de los feminismos. Sin embargo, mantiene una profunda incoherencia en términos de compromisos presupuestarios reales. No fortalecer la cooperación alimenta la tensión entre los pueblos, el agravamiento de la desigualdad y la pobreza, la generación de conflictos o la pérdida de legitimidad en el ámbito internacional por incumplimiento reiterado de sus promesas.

De qué cifras estamos hablando

Los PGE 2024 deberían mantener la progresión presupuestaria para alcanzar el 0,55% al final de la legislatura (2027) y el 0,7% en 2030.

Alcanzar el 0,4% de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en los PGE 2024 significaría elevarla hasta los 6.000 millones de euros.

Es urgente reforzar la AECID con, al menos, unos 1.500 M€ de aportación.

¿En qué se invertirán estos fondos?

  • Reducir los niveles de pobreza y garantizar derechos humanos.
  • Responder de manera eficaz a las crisis humanitarias.
  • Promover una ciudadanía comprometida con la justicia global.
  • Trabajar para promover procesos de construcción de paz.
  • Promover los enfoques feministas que garanticen la equidad de manera universal.
  • Apoyar instituciones multilaterales.
  • Asegurar el proceso de reforma del sistema de cooperación.
  • Respaldar la capacidad de actuación de las organizaciones de la sociedad civil.
  • Garantizar los derechos de la infancia.

Es urgente aumentar la asignación destinada a ayuda humanitaria, aún muy por debajo de las cifras de hace una década.

Propuestas para una cooperación eficaz y a la altura de los retos actuales

Fortalecer la política pública de cooperación no solo es posible, sino que además es imprescindible. Hacerlo contribuirá en gran medida a la garantía de los derechos humanos, la justicia y la protección de los entornos en todo el planeta.

Es necesario reforzar la AECID, con unos 1.500 M€ de aportación, con el fin de fortalecer sus capacidades y recursos para realizar una reforma que le permita ser el verdadero pilar del sistema.

Cuáles son nuestras propuestas:

  • Aumentar los fondos para alcanzar el 0,55% al final de la legislatura. Eso supone un 0,4% para los próximos presupuestos y acercarnos a los 6.000 M€ en AOD.
  • Reforzar la AECID, con unos 1.500 M€ de aportación, con el fin de fortalecer sus capacidades y recursos para realizar una reforma que le permita ser el verdadero pilar del sistema.
  • Una parte importante de esos nuevos recursos deberán destinarse a cuestiones estratégicas como educación para la ciudadanía global, protección a defensoras de derechos humanos y pueblos indígenas, programas de protección del medio ambiente, apoyo a la infancia o a las propuestas feministas.
  • Cabe destacar la necesidad de aumentar la asignación destinada a ayuda humanitaria, aún muy por debajo de las cifras de hace una década.
  • Es necesario también aumentar las convocatorias para ONGD. Las ONG trabajan en más de 100 países con más de 48 millones de personas; llegan donde otros actores no son capaces de llegar y tienen capacidad para ejecutar fondos muy por encima de las cifras actuales.
  • Es urgente apostar por el multilateralismo y aportar a agencias de Naciones Unidas que ayudan a combatir crisis alimentarias, a avanzar la agenda feminista y de las mujeres o a la adaptación contra el cambio climático.
  • Implicar a otros ministerios con capacidad de comprometerse con la defensa de los derechos humanos, la justicia global y la protección del medio ambiente.

Debe aumentarse la partida destinada a ONGD, con capacidad para ejecutar fondos muy por encima de las cifras actuales.

Además, es necesario que las entidades autonómicas y locales avancen hacia el 0,7%. Existe un gran margen de mejora puesto que la media de la CCAA se sitúa en un 0,13%.

Los presupuestos generales del Estado para 2024 son una excelente oportunidad para demostrar que las palabras no se las lleva el viento. No sirven las excusas puesto que nada nos garantiza que el futuro sea más estable. Nuestro mundo necesita cooperación, porque así lo establece la Ley, por justicia y por la garantía de un futuro digno para toda la humanidad. El momento es ahora, no podemos esperar.